Lo que hice este veintiocho de junio
Hoy, amiga, es uno de esos lunes en los que me apetecería estar en la cama. Sin moverme, respirando lo justito, escuchando música sin voces inteligibles1, y dejando que el alma, la mente y el cuerpo se recupere.
Lunes de resaca, sin que hubiera alcohol de por medio.
Boda el jueves, boda el sábado, y por suerte2 glorioso Orgullo el 29 de junio. Muchas horas de pie, muchas fotos tomadas y muchas interacciones felices. Y el cuerpo, hecho un guiñapito.
Qué te voy a contar, hermana. Si estoy segura que no soy la única en meterse palizas, firmar cheques que el cuerpo no puede pagar, y atrasar el colapso a base de cafeína inyectada en vena.

Para mí, todo esto del Orgullo —Vallekano, Crítico o incluso MADO— se define en torno a presencias y ausencias.
Hay reencuentros. Hay caras conocidas, cuerpos que se funden en abrazos, nombres e ideas que vuelven a tu memoria —o no—tras semanas, meses de separación. Hay un cierto tipo de alegría que sólo sale a relucir cuando te sabes segura, cuando te sabes rodeada de almas aunque sea ligeramente afines.
También hay ausencias. Esas personicas que por una razón u otra ya no están; no hace mucho, revisando fotos antiguas con intención de hacer una posible expo, me encontré con amigas que ya no están, algunas víctimas de las circunstancias, otras de la violencia que recibimos las personas LGBTQ a diario por el simple hecho de existir.
De hecho, tras leer decenas de comentarios anodinos en Facebook acerca de cómo el “orgullo se tiene por una carrera, por una casa, blablabla”, te das cuenta de que el Orgullo no sólo es protesta, sino también una celebración.
Porque la protesta de este año es para que podamos celebrar el año que viene. Y así, una y otra vez, en ciclo. No sé si me entiendes.
Hostia, nena, que seguimos aquí. Que por muchas discriminaciones que suframos, ya sean laborales, de vivienda o de apoyo médico, seguimos aquí. Que hemos sobrevivido un año más a la violencia que conlleva el no encajar en la cisheteronormatividad. Que seguimos respirando, luchando y sobreviviendo un día, un mes, un año más.

Y chica, eso es para estar orgulloses. Para celebrarlo. A gritos. A besos. A polvos. A lo que puto sea.
Y nada, que aquí vengo con un puñado de fotos y un puñado de enlaces. Así vengo, que lo parto.




La galería completa
Como todos los años, he montado una carpeta de libre acceso en Google Drive. Podéis entrar desde este enlace, y se agradece que lo compartáis y lo hagáis conocer. Que nos veamos las vecinas, aunque sea por las redes, ¡carajo!
Las sesiones
Este año ando algo más corta de pasta de lo común3, y estoy haciendo una promoción especial durante todo el mes de julio. Normalmente cobro 180€ por sesión, pero estaré haciendo sesiones cortas por lo que podáis pagar. Estoy aquí todo el mes y tengo la cámara a vuestra disposición, así que podéis escribirme al email, a Instagram, a Telegram… donde queráis.
¡Os espero!
La gorra
También como todos los años, tengo enlaces donde podéis dejar propinicas si os apetece. Estoy en PayPal, Revolut (ideal para pagar con tarjeta) y Bizum al 677566032. Si me escribís, os hago llegar la foto que queráis en alta resolución, para imprimir o hacer con ella lo que os venga en gana.
Estoy enganchadísima a las canciones que creó Lorne Balfe para Wheel of Time en Prime Video. Reconozco y comprendo algunas palabras de la vieja lengua, pero son las mínimas. Ji’e’toh, Saidin, Saidar, etcétera. Soy nerda de nacimiento, y eso se nota.
Hablaré más de dichas bodas en el próximo post, que vendrá en un par de días. Esto del capitalismo nos está matando, y yo llevo disociada desde el jueves.
Por algo he empezado a hacer bodas.




Que fotos genial! Fui con Sasha, que pena no te vi